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Voz de emprendedora: Anne Gallet, fundadora de Aticeo

Anne GALLET, fundadora de ATICEO

Entrevista realizada por Nathalie GLOREL – Fundadora de Intersection Conseil & Création

 

¿En qué consiste tu trabajo?

 

Dentro de mi empresa, Aticeo, hacemos asesoramiento financiero en dos campos: fusiones y adquisiciones internacionales y captación de fondos para empresas de gestión.  Además de estos dos oficios de asesoramiento, también somos «inversores de impacto». Se trata de oficios tan humanos como técnicos, con un ángulo franco-español muy fuerte, ya que estamos establecidos en Barcelona a la vez que trabajamos mucho con Francia. Desde la creación de Aticeo, estamos trabajando en el sector ed-tech, es decir, el sector de la educación que integra tecnología, el cual está en muy fuerte desarrollo. Nuestro segundo sector elegido está relacionado con la nutrición saludable. Por último, nuestro tercer sector es el negocio pasional, es decir, cómo transformar lo que inicialmente es un hobby o una pasión en una profesión.

 

¿Cómo te convertiste en empresaria? ¿Qué es lo que más te gusta de ser empresaria?

 

Seguí una trayectoria profesional clásica después de graduarme de HEC-Paris, comenzando mi carrera en la “inspección general” bancaria y luego en la financiación de adquisiciones. Luego me trasladé a Londres, donde acabé gestionando una dotación de 250 millones de euros de inversión en activos no cotizados, por cuenta propia del banco. Cuando llegué a España, trabajé en una boutique de M&A y luego, desde 2015, en Suma Capital, un fondo de inversión español comprometida con la sostenibilidad, donde desarrollé relaciones con inversores extranjeros. Esta experiencia me permitió aprender mucho, pero no me facultó para acometer inversiones por cuenta propia, por el tema obvio de posible conflicto de intereses con la firma.

 

En aquel momento, lo que realmente quería era seguir ejerciendo las tres profesiones que había aprendido durante mi carrera profesional: fusiones y adquisiciones, captación de fondos, e inversión en el segmento de activos no cotizados y de la innovación.

 

Entonces, renuncié a mi puesto y monté mi propio negocio con el privilegio de tener a Suma Capital como cliente. A menudo me encuentro con mujeres que han dejado sus trabajos con el deseo de seguir adelante y encontrar un sentido en su trayectoria profesional. En mi caso, tuve el placer de seguir haciendo lo que hacía en la gestora de capital privado, al mismo tiempo que añadiendo otras actividades, que había podido hacer antes.

 

Hoy en día, aunque este enfoque es poco habitual en empresas pequeñas, he seguido haciendo estos tres oficios con el fin de ser más feliz: las tres ramas mencionadas nos hacen crecer profesionalmente y tienen sinergias claras. Me gusta también la idea de no compartimentar ni limitarme.

 

¿Qué es lo que más le gusta de ser empresaria?

 

La libertad total y la cero política. En Aticeo somos 100% operativos. Me gusta que las cosas lleguen a buen puerto, sin necesidad de que me reconozcan el trabajo a través de un título o de un ascenso. Simplemente disfruto haciendo lo que hago respetando mis convicciones, en particular en lo que respecta a la inversión de impacto. No tener que dedicar cada minuto de mi día a la política interna me ahorra tiempo y me permite disfrutar de un equilibrio familiar que me conviene.

 

No busco invertir en grandes empresas con grandes rondas de financiación que ocupen los titulares. En cambio, me gusta acompañar a mujeres directivas – a menudo las empresas en las que hemos invertido, como Librinova o MiCuento, fueron creadas por mujeres – y a directivos, con los que desarrollo una relación de confianza. Estos proyectos me estimulan, porque están hechos de sudor, inventiva y convicción. No podría haberlas apoyado cuando estaba en la banca de inversión, porque eran demasiado pequeñas para estas estructuras, ni les podía dedicar tiempo.

 

El hecho de no tener que consultar a nadie, de no tener que convencer a ningún “Comité” de inversión antes de extender un cheque para apoyar este tipo de proyectos me genera mucha satisfacción, que se multiplica cuando veo el impacto concreto que tienen en quienes utilizan servicios de dichas empresas.

 

¿Cuáles son los principales retos a los que te enfrentas?

 

Durante los primeros años, se trata de poder vivir de tu negocio. Como quería mantener mi libertad, me autofinancié por completo. Por lo tanto, tuve que ser extremadamente rigurosa en la gestión. Tengo que admitir que no siempre fue fácil, pero hoy disfruto del hecho de no tener deudas ni obligaciones con nadie, lo que confiere une libertad inmensa.

 

Es difícil encontrar los primeros clientes, convencerlos y acordar un precio adecuado, cuando estás en un mercado muy competitivo. Al principio, muchos clientes me pedían que trabajara gratuitamente. Frente a esto, traté de ser rigurosa en materia de precios y nunca dudé en rescindir contratos que me encerraban demasiado para dedicarme a casos con mayor potencial.

 

La segunda dificultad es la contratación de talento, algo de lo que no me di cuenta cuando trabajaba en Société Générale en Londres, donde recibíamos cientos de currículos al mes. Cuando se trata de una organización pequeña, hay que trabajar mucho para atraer a los buenos candidatos, tanto “junior” como “senior”. Sin embargo, cada vez hay más personas que buscan un propósito en su trabajo y, por lo tanto, pueden sentirse atraídas por organizaciones más pequeñas. Hay un primer punto de inflexión tras dos o tres años en un banco de inversión o en una empresa de consultoría, con sueldos muy cómodos pero un ritmo de trabajo agotador; años más tarde, alrededor de los 30 años, suele haber un momento de cuestionamiento de la trayectoria profesional, sobre todo para las mujeres, que tienen hijos pequeños o quieren formar una familia. Por último, muchas personas de 40 a 50 años se encuentran en el mercado laboral en contra de su voluntad, por lo que buscan otros horizontes profesionales.

 

Con el tiempo, he comprendido que hay otras formas de colaboración posibles, además del empleo asalariado. Algunos perfiles llegan hoy a Aticeo, como autónomos, con algo que ofrecer, para un momento determinado, y sin querer ser empleados de la empresa, pero sintiéndose realizadxs en la colaboración. Encuentro mucho placer en la interacción con estos perfiles, con los que comparto los mismos valores, la misma voluntad de progresar, de lograr un resultado.

 

¿Cuál es su estrategia de desarrollo y cómo ha evolucionado con el tiempo?

 

Mi estrategia geográfica es muy clara: lo que hacemos bien entre Francia y España, me gustaría hacerlo más a menudo entre Francia e Inglaterra (donde ya trabajamos), o Alemania y, a largo plazo, a nivel pan-europeo. Tengo la suerte de poder trabajar en tres idiomas y me gusta integrar esta dimensión con mis equipos.

 

En segundo lugar, quiero aumentar el tamaño de las empresas con las que trabajamos, dado que la mayoría de las PYMES a las que asesoramos actualmente tienen ingresos de 100 a 200 millones y que podríamos trabajar con PYMES más grandes también.

 

Por último, siguiendo el ejemplo del nicho que he explorado en “ed-tech” desde 2018, me gustaría diversificar nuestras áreas de especialización, por ejemplo avanzando hacia la especialización en cosmética natural y «orgánica» o en «nutrí-cosmética».

 

Confío en estas perspectivas de desarrollo porque no parto de cero. Me he demostrado a mí misma lo que podía realizar a nivel laboral, gracias a 25 años de experiencia en transacciones multinacionales, y me puedo apoyar en una red europea e internacional. Desde Aticeo, ya tenemos historias bonitas y de éxito que contar, con todo lo que hemos construido en los últimos 4 años.

 

Si tuvieras que dar un consejo a alguien que quiere emprender un negocio, ¿cuál sería?

 

Lánzate en algo en lo que creas, si es posible, en la economía real, y deja que tus clientes financien tu crecimiento: será la mejor prueba de que tu empresa es viable.

 

¿Cuál es tu mejor recuerdo como empresaria?

 

Cuando un.a cliente a quien había acompañado en la parte de fusiones y adquisiciones me pidió que entrara en el consejo de administración de la empresa que le había ayudado a adquirir, sin que lo pidiera yo. Fue una bonita prueba de su confianza hacia  Aticeo, que me hizo ilusión.

 

En el día a día, me siento orgullosa de poder hacer finanzas de una manera que incorpore la temática de nuestro impacto en la sociedad y el planeta.

 

Me encanta mi trabajo a nivel intelectual, pero siempre me ha puesto incómoda algunos adornos y florituras del mundo del M&A, en otras palabras: los signos externos de la riqueza, asociados a una forma de ser que a veces carece de benevolencia y humildad.

 

Más allá de los discursos, a menudo huecos, y del «greenwashing», desde hace 4 años intento demostrar que se pueden hacer finanzas de otra manera. Se puede ser un.a profesional rigurosa, sin dejar de ser una persona normal y capaz de reconocer sus errores. Se puede hacer finanzas con un impacto del 100%, es decir, tanto en nuestras elecciones de inversión como en nuestra forma de ser y hacer.

 

Me parece que hay ahora evidencia que avala esta manera de hacer finanzas, ya que después de 4 años, sólo una de las empresas en las que invertimos ha cerrado, a causa de la epidemia de Covid, mientras que todas las demás están creciendo, y algunas de ellas son incluso rentables.

 

 

Original interview by Nathalie GLOREL

Directrice Associée – Intersection Conseil & Création

For more information about Intersection Conseil et Création : intersection-conseil.com

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